jue 4a. Sem Pascua (Id=293)
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Dios nuestro todopoderoso, cuando salías
al frente de tu pueblo, y acampabas con ellos y llevabas sus cargas, la tierra
tembló, el cielo se fundió. Aleluya.
Deus, duum egrederéris
coram pópulo tuo, iter fáciens eis
hábitans in illis, terra mota est, caeli distillavérunt, allelúia.
Oremos:
Señor nuestro, que nos has dado la libertad y la salvación por medio de la
Sangre de tu Hijo; concédenos vivir siempre para ti y en ti encontrar la
felicidad eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Del linaje de David Dios hizo nacer un Salvador
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles
13, 13-25
En aquellos días, Pablo y los suyos se
embarcaron en Pafos y Ilegaron a Perge de Panfilia. Pero Juan los dejó y regresó a Jerusalén. Ellos,
pasando más allá de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia. Allí
entraron en la sinagoga el sábado y se sentaron. Acabada la lectura de la ley y
de los profetas, los jefes de la sinagoga mandaron a decirles:
"Hermanos, si tienen algo que decir a la asamblea, hablen".
Pablo entonces se levantó, impuso silencio con la mano y dijo:
"Israelitas y los que honran a Dios, escuchen: El Dios de este pueblo,
Israel, eligió a nuestros antepasados y engrandeció al pueblo durante su
permanencia en Egipto; después los sacó de allí con gran poder, y por espacio
de cuarenta años los cuidó en el desierto. Después de destruir siete naciones
en el país de Canaán, les dio su tierra en herencia.
Esto duró unos cuatrocientos cincuenta años. Después les dio jueces hasta
los tiempos del profeta Samuel.
Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. Al
destituir a Saúl de su cargo, nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza:
He encontrado a David, hijo de Jesé, un hombre según mi corazón, el cual hará
siempre mi voluntad.
De su descendencia, Dios, según su promesa, sacó para Israel un Salvador,
Jesús. Antes de su venida, Juan había predicado a todo el pueblo de Israel un
bautismo de penitencia. El mismo Juan, a punto ya de terminar su ministerio,
decía:
"Yo no soy el que ustedes creen. Detrás de mí viene uno a quien no soy
digno de desatar las sandalias"".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 88, 2-3.21-22.25 y 27
Proclamaré sin cesar la misericordia
del Señor.
Misericordias túas,
Dómine, in aetérnum cantábo
Cantaré eternamente el amor del Señor,
anunciaré por siempre tu fidelidad, proclamaré: "Tu amor está consolidado
para siempre, tu fidelidad está firme en los cielos".
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericordias túas,
Dómine, in aetérnum cantábo
He hallado a mi siervo David, y lo he
ungido con mi óleo santo; mi mano está siempre con él, mi brazo lo fortalecerá.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericordias túas,
Dómine, in aetérnum cantábo
Mi fidelidad y mi amor estarán con él,
en mi nombre triunfará. El me dirá: "Tú eres mi padre, mi Dios, la roca
que me salva".
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Misericordias túas,
Dómine, in aetérnum cantábo
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel,primogénito
de entre los muertos, tu amor por nosotros es tan grande que has lavado
nuestras culpas con tu sangre.
Iesu Christi, testis
es fidélis, primogénitus mortuórum; dilexísti nos et lavásti peccáta nostra in sánguine
Aleluya.
El que recibe al que yo envío, me recibe a mí
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
13, 16-20
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, después de lavar los pies a sus
discípulos, Jesús les dijo:
"Yo les aseguro que un siervo no puede ser mayor que su señor, ni un
enviado puede ser superior a quien
lo envió. Sabiendo esto, serán dichosos si lo ponen en práctica. No estoy hablando
de todos ustedes: yo sé muy bien a quiénes elegí. Pero hay un texto de la
Escritura que debe cumplirse: El que come mi pan, se ha puesto en contra mía.
Les digo estas cosas ahora, antes de que sucedan, para que cuando sucedan crean
que yo soy.
Les aseguro que todo el que reciba a quien yo envíe, me recibe a mí mismo y, al
recibirme a mí, recibe al que me envió".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Que nuestra oración, Señor, y nuestras ofrendas
sean gratas en tu presencia, para que así, purificados por tu gracia, podamos
participar más dignamente en los sacramentos de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo vive por siempre e intercede por nosotros
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en
que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante ti;
inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Sepan que yo estoy con ustedes todos
los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.
Ecce ego vobíscum
sum ómnibus diébus, usque ad consummatiónem saéculi, allelúia.
Oración después de la
Comunión
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has hecho
renacer a la vida eterna; haz que los sacramentos pascuales
den en nosotros fruto abundante, y que el alimento de salvación que
acabamos de recibir fortalezca nuestras vidas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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